Leyendo en la sinagogaarte, cultura y simbolismo hispanojudío

  1. Muñoz Garrido, Daniel
Dirigida por:
  1. Carmen Caballero Navas Directora

Universidad de defensa: Universidad de Granada

Fecha de defensa: 05 de junio de 2014

Tribunal:
  1. María Dolores Ferre Cano Presidente/a
  2. José Miguel Puerta Vílchez Secretario
  3. Günter Stemberger Vocal
  4. Amparo Alba Cecilia Vocal
  5. Santiago Palomero Plaza Vocal
Departamento:
  1. ESTUDIOS SEMÍTICOS

Tipo: Tesis

Resumen

Introducción En esta tesis se aborda el estudio de la arquitectura y decoración de las sinagogas, tomando como objetos de investigación las sinagogas castellanas de Córdoba y del Tránsito, y los yacimientos arqueológicos de las sinagogas de Molina de Aragón y Lorca. Ello supone una horquilla de tiempo que abarca los siglos XIV y XV. El estudio de la decoración de las sinagogas de Córdoba y del Tránsito ha sido abordado tradicionalmente a partir de la identificación y traducción de la epigrafía que transcurre por sus muros. Este tipo de estudios, de carácter filológico, mostraron una visión sesgada de la decoración de las sinagogas al no considerar que las inscripciones ofrecían otros niveles de lectura. El enfoque filológico deja de lado aspectos significativos como por qué se seleccionaron unos textos y no otros, o por qué fueron elegidos para decorar un lugar determinado junto a otros elementos ornamentales. El análisis de la decoración de las sinagogas de Córdoba y del Tránsito que se ofrece en la tesis sigue la estela de los estudios de arte islámico que consideran que la epigrafía y el resto de la decoración son indivisibles y que cumplen una función que traspasa la simple ornamentación. Otro elemento destacado de esta tesis doctoral es el estudio y análisis de la arquitectura de las cuatro sinagogas, considerándolas una producción cultural de los judíos y judías que las frecuentaron y vieron nacer. Por tanto, el estudio y análisis de las cuatro sinagogas que recoge esta tesis también destaca y muestra elementos culturales que están presentes en ellas, tales como algunas de sus prácticas religiosas y la importancia del mecenazgo artístico y el prestigio social. La importancia de realizar lecturas simbólicas de la arquitectura y decoración de estos edificios radica en que el ser humano ordena y organiza su medio de manera simbólica, siendo éstas parte de la cultura que desarrolla un grupo humano determinado. El ser humano es un homo simbolicus y en el mundo en el que se desenvuelve desarrolla una cultura que produce formas simbólicas que articulan las relaciones entre humanos y con su entorno. Es decir, el mundo de los judíos y las judías de la Edad Media «habla» a través de las simbologías que crearon, y su análisis y estudio nos revela de forma íntima elementos de la religión, de los anhelos que tenían y del pensamiento y cultura que desarrollaron. Las sinagogas son una expresión simbólica y conceptual de los judíos y judías que en ellas rezaron. Desarrollo teórico La epigrafía que decora las sinagogas está formada por fragmentos y versos extraídos de diferentes textos bíblicos y salmos, lo que supone una intencionalidad en la selección, pues se está componiendo un texto nuevo y como tal debe ser considerado, ya que los fragmentos seleccionados que lo componen toman y crean un sentido diferente del que tienen en su texto de origen. De manera similar, los fragmentos seleccionados para componer la epigrafía de las sinagogas son dotados de un sentido diferente al que tenían en su texto de origen. Las sinagogas, al ser consideradas arte árabe, fueron estudiadas en el pasado desde los mismos presupuestos desafortunados que el arte islámico. Desde esta óptica, «el oriental» era caprichoso, excesivo y barroco en los sentimientos, lo que le llevaba, empujado por el horror vacui, a decorar sin sentido ni límites. Esta consideración propició análisis «positivistas» que entendían la finalidad de la decoración exclusivamente como ornamental, sin ningún significado iconográfico o simbólico tras ella. Una decoración que buscaba mostrar el bienestar social de su propietario a través de la utilización de técnicas artísticas sofisticadas y repertorios decorativos complejos, en un ejercicio de ostentación, lujo y deleite estético. Sin desmerecer y descartar la validez de una interpretación estética y «positivista», hay que considerar que puede haber otros niveles de análisis y significado. La visión de la decoración como mera ornamentación ha cambiado en relación al arte hispanoárabe y musulmán. Nuevos y afortunados estudios han cambiado la visión desde la que se aborda el análisis de estos edificios y los avances producidos en el estudio del patrimonio islámico pueden revertir en el estudio de algunas sinagogas como la de Córdoba y la del Tránsito. Conclusión Al igual que ocurre en algunos edificios islámicos, la decoración y la epigrafía que recubren los muros de la Sinagoga de Córdoba y de la Sinagoga del Tránsito traspasan la mera finalidad ornamental para transmitir un mensaje, con la ayuda y complicidad del espectador-lector que las observa. Los muros de ambas sinagogas encierran un programa simbólico expresado mediante las relaciones e imágenes que la epigrafía y la decoración evocan en la mente del que las contempla. En el caso de la Sinagoga de Córdoba, el programa simbólico contiene una representación de la puerta de Jerusalén. El programa simbólico busca transmitir un discurso basado en la promesa divina de redención del pueblo de Israel y en otros elementos que forman parte de este imaginario, como la esperanza en la llegada del Mesías y la reconstrucción del Templo en Jerusalén. La decoración de la Sinagoga del Tránsito, en cambio, encierra un programa simbólico basado principalmente en el Génesis, en concreto en la separación del cielo y de la tierra. Esta representación es completada con una representación simbólica de la ciudad de Jerusalén. Este programa decorativo pretende transmitir al espectador la grandeza de Dios como creador, aunque es posible que el tema elegido para esta sinagoga encierre otro nivel de lectura pensado para el espectador-lector iniciado en la Cábala. Esta forma de utilizar la decoración para transmitir un discurso tiene su más claro referente en la Alhambra. La presencia de estos programas simbólicos y la utilización de elementos decorativos como yeserías, mocárabes y epigrafía árabe, denotan una predilección por el arte nazarí. En las yeserías de las sinagogas de Córdoba, el Tránsito y Molina de Aragón se puede ver un lenguaje visual tomado de la cultura islámica que no es una mera repetición de modelos anteriores. La decoración de estas sinagogas y la existencia de discursos simbólicos sofisticados y complejos, como los que se pueden encontrar en la Alhambra, están mostrando un diálogo artístico actualizado y vivo entre los judíos y la cultura andalusí que tiene en Granada su último reducto. Este diálogo artístico entre los judíos y el arte nazarí perdió vigencia con la llegada del siglo XV. El asfixiado Reino de Granada parece dejar de ser un referente cultural de primer orden para los judíos que habitan en los reinos cristianos, mientras que la Europa del gótico irrumpe con fuerza en las sinagogas, como se puede apreciar en la Sinagoga de Lorca, la Sinagoga de Ibañez de Segovia y la Sinagoga de Tomar en Portugal. La Sinagoga de Lorca, construida en el siglo XV, muestra una arquitectura y una decoración plenamente góticas, en sintonía con el denominado «gótico meridional», que se estaba produciendo en los territorios de la Corona de Aragón. La arquitectura sinagogal medieval de la Península Ibérica se muestra como un espacio en el que existen simultáneamente dos lenguajes artísticos muy distintos. En ella confluyen diferentes elementos del arte andalusí y del arte gótico y la prevalencia de uno sobre otro osciló según la época y las modas.